La celebración continuó en los exteriores del Restaurante Cándida, en Alameda, aprovechando una temperatura perfecta que permitió disfrutar del entorno y del ambiente al aire libre. Fue una celebración animada, cercana y muy alegre, donde los invitados disfrutaron desde el primer momento.
La fiesta puso el broche final a un día lleno de energía. Joven, divertida y cuidada al detalle, reflejó a la perfección la forma de ser de Mónica y Jesús y las ganas de celebrar sin prisas, rodeados de los suyos.
Una boda natural y auténtica, marcada por los pequeños gestos, los buenos momentos y un entorno que acompañó cada instante.