La estética tuvo como hilo conductor el color azul, presente de forma sutil pero constante: en el ramo y los zapatos de la novia, en pequeños detalles decorativos y de manera muy especial en el look de Alma, la hija de la pareja, que aportó aún más emoción y significado a la celebración. Un conjunto armónico, romántico y lleno de luz, que encajaba a la perfección con el entorno natural de la finca.
El cóctel se desarrolló bajo el algarrobo, en un ambiente distendido y muy animado, con una temática musical que marcó toda la experiencia. Cada espacio estaba cuidado al detalle, con guiños personalizados que hablaban de la pareja y hacían partícipes a los invitados desde el primer momento.